Durante la guerra civil española la transmisión de las ideas tanto del bando nacional como del republicano se llevó a cabo a través de diversos medios: prensa, radio, arte, cine, carteles, poesía, canciones, documentales... En cada una de las entradas de este blog analizaremos algunos de estos aspectos, y cómo fueron tratados por cada uno de los bandos para la difusión de sus ideas.

La cultura al servicio de la guerra.

sábado, 20 de noviembre de 2010

POETAS EN LA GUERRA CIVIL

 ¿De qué bando se situaron los intelectuales durante la Guerra Civil?. Tras el desarrollo de la cultura y de la educación que impulsó la Republica sería lógico pensar que los intelectuales estarían al lado de los antifranquistas durante la Guerra Civil. Pero no fue exactamente así.

LA POESÍA DE LA ESPAÑA REPUBLICANA:

“Pienso en España vendida toda
de río a río, de monte a monte, de mar a mar" (MEDITACION DEL DIA, Abril, 1937)

Este conciso fragmento de Antonio Machado resume la visión republicana de la guerra civil española. Se presentan así a los sublevados como la causa principal de la guerra, por su traición al pueblo, por su codicia y por su rencorosa frivolidad. Pero sobre todo por haberse vendido a la reacción Europea.

“¿Porqué estos militares rebeldes volvieron contra el pueblo las mismas armas que el pueblo había puesto en sus manos para la defensa de la nación? ¿Porqué, no contentos con esto, abrieron las fronteras y los puertos de España a los anhelos imperialistas de las potencias extranjeras?”.Yo os contestaría: en primer lugar, por los treinta dineros de Judas, quiero decir por las míseras ventajas que obtendrían ellos, los pobres traidores a España, en el caso de una plena victoria de las armas de Italia y Alemania en nuestro suelo. En segundo lugar, por la rencorosa frivolidad, no menos judaica, que no mide nunca las consecuencias de sus actos. Ellos se rebelaron contra el gobierno de los hombres honrados, atentos a las aspiraciones más justas del pueblo, cuya voluntad legítimamente representaban”.

Antonio Machado hace la guerra con su pluma. En un compendio de 63 obras en prosa y 22 en verso,  compuestas durante la Guerra civil, defiende la figura del intelectual, de los jóvenes y del pueblo y critica abiertamente el pesar que han dejado los fascistas a la sociedad.

Las publicaciones que recogían composiciones poéticas proliferaron en la zona republicana. Periódicos como “La Vanguardia”, “Hora de España” y “Servicio Español de la Información” fueron los más destacados. En ellas escribían autores como Machado, Cernuda, Prados, Miguel Hernández, León Felipe, Moreno Villa... Fue notable también la revista “El mono azul”, promovida por la Alianza de Intelectuales Antifascistas” y dirigida por Manuel Altolaguirre y Rafael Alberti.

Pero sin duda el mayor fenómeno de la poesía republicana durante la Guerra Civil es la abundante poesía popular difundida oralmente y a través de la radio, finalmente recogida por escrito: Romancero de la Guerra Civil (1936) y Romancero general de la guerra de España (1937)

Sobre la poesía que se escribió en los años treinta, Rafael Alberti expresó: “y la poesía tenía que ser otra, tenía que ser, sobre todo, comprensible, directa. Aquí hay un gran error de la gente que cree que la poesía de lucha, de resistencia es un arte menor. Pero la poesía, en este sentido, no tiene límites: tan bueno o tan malo puede ser un poema de amor como uno escrito para ser recitado en una fábrica”.

GALOPE
Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
(Rafael Alberti) 
 
Madrid, te muerden las faldas
canes de mala ralea,
vuelan cuervos que vomitan
sucia metralla extranjera.
Lucha alegre, lucha, vence,
envuélvete en tu bandera;
te están mirando, te miran;
que no te olviden con pena. 
(Manuel Altolaguirre)

Se trata de una poesía de combate, de “urgencia” que la llamó también Alberti. En ella se divisa un ánimo de convencer, de levantar a la gente a luchar por la causa republicana. Se intenta con ella difundir valores tales como la valentía y la justicia (más vale morir de pie que arrodillados), la unión que hace la fuerza (vínculo firme de hermanos), el porvenir que les espera si vencen (el mundo verá en nosotros su más brillante pasado), el amor por una ideología (con corazones sembrados,semilla roja seremos) o lo esencial que es la resistencia de Madrid para la victoria (Madrid, capital de Europa, eje de lucha obrera).

LA POESIA DE LA ESPAÑA NACIONAL:

Aunque en menor cantidad, también se compuso poesía en la zona nacional, publicada en algunas revistas como la falangista "Jerarquía" (en la que colaboraron Luis Rosales, Dionisio Ridruejo, Gonzalo Torrente Ballester o Pedro Laín Entralgo) y libros poéticos colectivos ("Corona de sonetos" en honor de José Antonio Primo de Rivera, con textos de Gerardo Diego, Manuel Machado, Eduardo Marquina, Eugenio d´Ors).

La ejecución del dictador José Antonio Primo de Rivera  fue utilizada como icono en la propaganda del movimiento nacional, presentando la imagen de líder honrodo y de mártir a manos de la República.

A la aurora, ya el Angel  derribado,
Cedía al vencedor su propio nombre
Y José Antonio se llamaba España
(Eugenio D´Ors)

y en la pomada de su nueva historia
la Patria inscribe ya tu nombre santo...
¡José Antonio¡ ¡Presente! ¡Arriba España! 
(Manuel Machado)

SEMBRADOR prodigioso de optimismo
sobre rutas rebeldes y desiertas,
anhelos infundió a las almas yertas
y descuajó cizañas de egoísmo.
 (Fray Justo Pérez de Urbel) 

Este último soneto presenta una intensa descripción del dictador, en ella se exaltan los valores tales como la fe, el amor a la patria, el heroísmo, la valentía...pero lo más relevante son sus palabras para describir lo que sería la figura de un dictador. Es un “sembrador prodigioso de optimismo” y “prodigio hasta el milagro de si mismo”, es decir más que una persona, un fenómeno único, increíble, capaz de resucitar almas “yertas” (tiesas, muertas); “un celeste mensajero vidente de la Patria” que llena a los perdidos y rebeldes de esperanzas, de fe, de fervor. Es alguien decidido, sin reparos, que acaba con los males como “el egoísmo y el homicida mental” (sus enemigos de otros ideales) de “su sendero” (sus tierras, su patria) y lo hace con valentía arriesgando su vida: “al fin cayó, pero su muerte es vida”.
Estaba en ti la historia tan crecida
y el dolor de la Patria tan presente,
que haciendo tu verdad más evidente
fuiste, por tus blasones, destruida.
(...)
Ciudad, por tu martirio merecido,
queremos solamente restaurarte
en la más alta realidad de España
(Luis Felipe Vivanco)

Este soneto relata el asedio al alcázar de Toledo por parte de las milicias frente-populistas y el “rescate” por parte de las tropas de Franco. La toma del alcázar de Toledo se había convertido en un símbolo para los franquistas por haber sido la residencia temporal de la Monarquía después de la reconquista contra los musulmanes. Toledo era historia, era arte y ahora se había convertido en la primera gran hazaña de los sublevados. Y esto había que relatarlo. Había que difundir que el alcázar de Toledo había sido liberado, que las raíces de la tradición y la patria habían sido recuperadas.

Sin embargo, no solo autores de esta zona expresaban su amor y su identificación con una ciudad que representaría a España entera. También los poetas republicanos tenían sus centros de ideología y los apoyaban abiertamente en sus escritos. Al comienzo de la guerra, Madrid se había convertido en un símbolo de lucha antifascista. Fue la capital republicana hasta Noviembre de 1936 cuándo muchos de los intelectuales se tuvieron que trasladar a Valencia.

Se podría decir entonces que los poemas de la Guerra civil son, en general, poemas urbanos. Se convierten las ciudades en testigos de la guerra. Por ejemplo, el poema que escribió Machado de homenaje a Lorca expresa “-¡Pobre Granada!- en su Granada...” o el poema titulado “Madrid frunce el ceño”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario